Por Silvana Melo para APe Agencia Pelota de Trapo
La noche y los ojos como tizones del diablo acechan a la gente pobre en el Jujuy. A la gente buena, a la que no tiene. A la que no tiene ni un pedacito de tierra donde caerse muerta y la tienen que tomar de prepo, para caerse muertos en un espacio mínimo que durante diez minutos fue suyo hasta que llegó la locura del diablo uniformado y multiplicado por quinientos y la bala que les voló la cabeza y el pecho y allí quedó la sangre, para siempre dueña de ese centímetro que le robó al ingenio, a Blaquier y a su secuaces.


